ALOJAMIENTOS RURALES
"LA ALISAR"
SANTUARIO DE COVADONGA
REAL SITIO

Covadonga es el lugar más visitado de Asturias, motivado sin duda por su
bella Basílica, la Cueva de la Santina excavada en roca, donde se venera a la
Virgen y patrona de Asturias y también por esa aureola de leyenda que envuelve
a esta zona en relación con la historia de Asturias. Covadonga es una combinación
de raíces patrióticas y profunda fe de los fieles. Es el punto en donde se
inició la Reconquista, la leyenda cuenta que Pelayo junto con un ejército de
astures se refugió en estas montañas y allí luchó contra el ejército musulmán
en el año 722 en la famosa Batalla de Covadonga. Los astures derrotaron a los
musulmanes pese a la superioridad en número de estos últimos, la leyenda
cuenta que la Santina ayudó al noble Pelayo a derrotar al ejército árabe. En
relación con esto hay varias versiones, unas afirman que Pelayo vio en el cielo
una cruz rodeada de luz con las palabras "A
Hoc signo vincitur inimicus" (se vence al enemigo con el signo de la
cruz), mientras que otras afirman que Pelayo llegó a la Cueva del Auseva
persiguiendo a un malhechor y que un ermitaño que cuidaba con veneración una
imagen rústica de la Virgen, le dijo que invocara la protección divina de la
Virgen para lograr el triunfo de las armas cristianas.
Un testigo de piedra proclama el triunfo astur sobre los musulmanes a través de
la siguiente leyenda "Aquí en el monte Auseva, morada inmemorial de la
Virgen, renació la España de Cristo con la gran victoria de Pelayo y de sus
fieles sobre los enemigos de la Cruz".
El Real Sitio de Covadonga ofrece en todo su conjunto una belleza extraordinaria y cautivadora, constituye una puerta natural al Parque Nacional de los Picos de Europa ya que tan sólo a 12 km y ascendiendo a través de una estrecha y empinada carretera se llega a los bellísimos parajes donde se encuentran los Lagos de Enol y La Ercina.
BASÍLICA
Se construyó entre los años 1877 y 1901. Hasta finales del siglo XIX el culto fue muy pobre; a Covadonga llegaban algunos peregrinos en el verano y sobre todo durante la Novena y fiesta de la Virgen del 8 de septiembre. El Santuario tenía malas comunicaciones, además los canónigos no residían allí sino que venían por turno a celebrar las misas. La idea de construcción y edificación surgió cuando visitó el Santuario por primera vez el Prelado D. Benito Sanz que encomendó la obra al arquitecto Roberto Frasinelli.
La basílica está
situada
sobre
el cerro del Cueto, en el borde de un abismo semicircular, de forma que es
visible desde todas partes y a gran distancia. Es de estilo neorrománico, con
planta de cruz latina, consta de triple nave y triple número de ábsides, está
cubierta con aristas y crucerías en el crucero y en el antepresbiterio. Lleva
en su frente dos altas torres coronadas por agudos pináculos que flanquean un pórtico
de triple arco.
En su interior destacan obras como la que representa la proclamación del rey Pelayo de Madrazo, la Anunciación de Carducho, una bellísima imagen de la Virgen de Sansó y la puerta del Sagrario con la Cruz de la Victoria de Miranda.
Etimológicamente Covadonga procede de la expresión latina 'Cova domínica' que significa "Cueva de la Señora". Según los cronistas, ya en los orígenes del culto en Covadonga se hacía referencia a la Virgen en la Santa Cueva.
En la plaza de la Basílica se encuentra la estatua de Pelayo obra de Gerardo Zaragoza y a cuyos pies figura el siguiente texto: "Nuestra esperanza está en Cristo y este pequeño monte será la salvación de España".
CUEVA
La cueva, excavada
en roca, es sin duda uno de los puntos más hermosos de Covadonga. En ella se
encuentra la imagen de la
Santina, patrona de Asturias, anfitriona incesante de fieles, venerada y
querida. El lugar ha ido sufriendo variaciones a lo largo del tiempo,
concretamente, el 17 de octubre de 1777 el santuario quedó prácticamente
destruido debido a un gran incendio. La actual imagen de la Virgen, posterior a
este incendio, es de rostro apacible y gracioso, está erguida sobre un pedestal
de piedra, y su tamaño y delicadeza justifican que se la denomina cariñosamente
como "la Santina".
De la inmensa roca, justo bajo la gruta de la Virgen, surge una bella catarata que forma en su caída una laguna en la que los visitantes deben cumplir el rito de arrojar una moneda. Otro de los ritos populares está asociado a la Fuente de los Siete Caños, que se encuentra también bajo la cueva y de la que se dice que "la Virxen de Covadonga, tien una fuente muy clara, la neña que de ella bebe, dentru del añu se casa...."
A la cueva se puede acceder por una escalera de 101 peldaños en la que es habitual ver cálidas demostraciones de peregrinos en cumplimiento de alguna promesa, muchos la suben de rodillas, rezando o besando el suelo, con velas encendidas o los brazos en cruz, unos dando gracias y otros rezando por una respuesta milagrosa.
En la balconada
de la antecueva se pude contemplar un medallón con la efigie del Papa Juan
XXIII, y está colocada en el lugar exacto donde él estuvo admirando, durante
largo tiempo, la belleza del paisaje y pronunció la frase : "Covadonga
es una sonrisa de la naturaleza".
Ya en el interior de
la gruta se encuentran las tumbas del rey Pelayo (cuando muere, en el año 737,
es enterrado en Santa Eulalia de Abamia, Corao, pero posteriormente sus restos
se trasladan a la cueva) y la del rey Alfonso I.
En el altar existe un panel de oro y plata que representa la conmemoración de
la Batalla de Covadonga mostrando a la Virgen al frente de San Miguel Arcángel
con la legión de ángeles y sus espadas listas para el combate y a Don Pelayo
con sus hombres tirando piedras para hacer huir al enemigo.
LAGOS
Es uno de los lugares más conocido del Parque Nacional de los Picos de Europa. Se accede desde el santuario de Covadonga a través de una estrecha y serpenteante carretera. Ascendiendo durante unos 12 kilómetros se llega al bellísimo paraje donde se encuentran los lagos Enol y la Ercina.
El
lago Enol tiene una profundidad de 24 m y se alimenta de las aguas procedentes
de las nieves más altas, por lo que se caracteriza por unas aguas transparentes
y limpias. Sin embargo, el lago Ercina tiene una profundidad de tan sólo 2 m y
ha desarrollado una importante masa de vegetación acuática.
A medio camino, aproximadamente, de los lagos se encuentra el Mirador de la Reina, desde el que se pueden admirar unas espectaculares vistas de los pueblos de los municipios de Onís y de Cangas de Onís, la sierra del Cuera e incluso, en los días más despejados, el mar Cantábrico.
Desde los lagos se pueden iniciar numerosas rutas bien por los alrededores, conociendo los bosques, praderas, majadas, .... próximos a los Lagos o bien, para los más aventureros, dirigiéndose hacia alguno de los refugios próximos, para poder iniciar desde allí excursiones hacia la alta montaña.